Mercurio en el aire: la amenaza invisible de las térmicas de carbón ☣️
La quema de carbón para generar electricidad libera mercurio, un neurotóxico potente y regulado a nivel global. Este metal, atrapado durante eones en el carbón, pasa a la atmósfera y contamina el entorno. Su impacto en la salud humana está documentado: causa daños permanentes en sistema nervioso, pulmones y otros órganos. Los niños son los más vulnerables, con riesgo de alteraciones graves en su desarrollo. La falta de controles estrictos no elimina este peligro ya conocido.
Captura y control: tecnologías para mitigar las emisiones ⚙️
La reducción de emisiones de mercurio se basa en sistemas de control integrados. Los Precipitadores Electrostáticos (ESP) y los filtros de tela retienen partículas. Los sistemas de desulfuración de gases de combustión (FGD) húmedos, al absorber SO2, también capturan mercurio oxidado. Para el mercurio elemental, más difícil de retener, se investigan aditivos como el carbón activado inyectado, que lo adsorbe para ser filtrado. La eficacia depende del tipo de carbón y la configuración de la planta.
Un regalo envenenado de la era de los dinosaurios 🦴
Es curioso pensar que estamos liberando, en décadas, un mercurio que las rocas guardaron con celo durante millones de años. La naturaleza lo tenía bien almacenado en su sótano geológico, pero nosotros insistimos en sacarlo para hacerlo volar por la chimenea. Un legado prehistórico que, en lugar de fósiles, nos regala neurotoxicidad. Todo para que luego nos sorprenda que el aire tenga consecuencias. Un ciclo de vida del carbono, pero en su versión más tóxica y con peor guión.