Fritz Haber: El alquimista que alimentó y envenenó al mundo ⚗️
La figura de Fritz Haber es un nudo de contradicciones. Este químico alemán, con su proceso para sintetizar amoniaco del aire, sentó las bases de los fertilizantes artificiales. Su trabajo sustenta la alimentación de una gran parte de la población actual. Sin embargo, la misma mente que buscaba fecundar la tierra, aplicó su ciencia al desarrollo de armas químicas durante la Gran Guerra, dejando un legado moralmente ambiguo.
El proceso Haber-Bosch: fijar el nitrógeno del aire 🌱
El desafío era acceder al nitrógeno atmosférico, un gas inerte. Haber y luego Bosch idearon un método industrial que combina nitrógeno e hidrógeno a alta presión (unos 200 atm) y temperatura (unos 500°C), usando un catalizador de hierro. Esta reacción forzada produce amoniaco, la materia prima para fertilizantes nitrogenados. La tecnología transformó la agricultura, permitiendo cultivos intensivos sin depender de fuentes naturales limitadas como el guano.
De la granja a la trinchera: un kit de supervivencia y destrucción ⚔️
Haber demostró que con un solo descubrimiento se puede ser el héroe de dos historias opuestas. Por un lado, el agricultor que salva su cosecha con fertilizante. Por otro, el soldado que recibe una nube de cloro en las trincheras. Es el caso del genio que, tras regar el jardín del mundo, decide probar su manguera con gas mostaza. Un legado que nos hace preguntarnos si la ciencia avanza en línea recta o en un extraño bucle.