Componentes británicos acaban en armamento ruso vía terceros países 🔍
Un informe documenta cómo piezas fabricadas en Reino Unido, con aplicaciones civiles y militares, se integran en drones y misiles rusos. Eludiendo sanciones, estos componentes electrónicos y mecánicos llegan a Rusia a través de una red de intermediarios. China, Hong Kong y otras naciones actúan como puntos de reexportación, dificultando el rastreo.
El viaje técnico de un microchip: de un almacén UK a un drone Shahed 🛰️
Estos componentes, como convertidores de señal, chips y giroscopios, tienen doble uso. Se compran legalmente para supuestas fábricas en países intermediarios. Allí, se integran en placas o sistemas que luego se envían a Rusia. La trazabilidad se pierde en la cadena de suministro. Finalmente, ensambladores rusos los montan en sistemas de navegación o control de armas, donde son identificados tras derribos o capturas.
La ruta de la seda (electrónica) del siglo XXI 🗺️
Parece que la globalización funciona mejor de lo previsto. Un componente puede disfrutar de un verano lluvioso en Inglaterra, tomar un contenedor hacia Oriente para un cambio de aires y, tras un breve trámite aduanero creativo, terminar su viaje en una explosión sobre Ucrania. Todo sin que el fabricante original mueva un dedo. Es la versión bélica del comprar local, pensar global, pero al revés y con finales ruidosos.