Code Vein 2: Un cambio de rumbo arriesgado con puntos fuertes 🩸
La esperada secuela de Code Vein ha tomado una dirección distinta a la original. Los desarrolladores han optado por un mundo más amplio, un nuevo elenco de personajes y una narrativa de mayor escala. Este cambio de enfoque no está exento de altibajos, pero el juego consigue ofrecer una experiencia que puede captar a los aficionados del género. Analizamos sus elementos más notables.
Un motor gráfico que expande el mundo, pero con un coste 🖥️
El salto técnico es evidente respecto al primer juego. Se ha abandonado la estructura de niveles laberínticos por entornos más abiertos y conectados, con una mayor densidad de detalles y efectos de iluminación. Esta ambición, sin embargo, se ve lastrada por una gestión de recursos irregular, con caídas de framerate en áreas complejas y tiempos de carga extensos. La jugabilidad base del soulslike se mantiene sólida, pero el entorno técnico no siempre la acompaña.
Nuevos amigos, mismos problemas de comunicación 🗣️
Los compañeros de la primera entrega han dado paso a un grupo nuevo de revenants con sus propias crisis existenciales. Aunque intentan dar profundidad a la trama, sus diálogos a veces rozan lo redundante, explicando por tercera vez que el mundo está en ruinas mientras tú llevas media hora perdido en el mismo callejón. Es como tener un tutorial de lore que se activa cada vez que te desorientas, que, siendo sinceros, ocurre a menudo.