El oráculo del algoritmo de Delfos profetiza el futuro distópico

El oráculo del algoritmo de Delfos profetiza el futuro distópico
El antiguo templo de piedra se transforma en una sala de servidores en el corazón de la megaciudad. Aquí, una supercomputadora cuántica llamada Pitonisa analiza petabytes de información para mantener el orden global. El aire huele a ozono y metal caliente, no a incienso. 🔮
La máquina que calcula el destino
La Pitonisa no consulta vapores sagrados, sino que procesa torrentes de datos por fibra óptica. Su función es clara: examinar patrones de mercado, anticipar movimientos sociales y evaluar probabilidades de conflicto. Su único objetivo es preservar el equilibrio entre las corporaciones-estado que gobiernan el mundo.
Características del núcleo del oráculo:- Procesador cuántico: Analiza datos masivos en tiempo real para generar predicciones.
- Fuente de datos: Sustituye los vapores por flujos crudos de información global.
- Objetivo primario: Garantizar la estabilidad del sistema de poder corporativo.
Si el código fuente de la pitonisa tuviera un error de sintaxis, el mundo entero sufriría un pantallazo azul.
La interfaz humana: la nueva pitonisa
Frente al terminal principal, una operaria con la cabeza rapada y cables en las sienes actúa como conducto biológico. La máquina le envía predicciones en un formato que el cerebro apenas puede percibir. Ella no comprende, solo transmite balbuceos de números, coordenadas y nombres de índices bursátiles. Sus ojos vidriosos reflejan el parpadeo de miles de LEDs. 👁️
Funciones de la operaria-conducto:- Conexión neural: Los cables insertados permiten recibir datos directamente de la Pitonisa.
- Transmisión críptica: Vocaliza secuencias entrecortadas que los clientes deben descifrar.
- Estado de conciencia: Su percepción está alterada por el flujo constante de información.
El mercado de las profecías ejecutables
Representantes de grandes conglomerados observan desde cabinas blindadas. Escuchan el balbuceo de la operaria y envían ofertas al instante. Quien pague más recibe el siguiente fragmento de profecía, una vent