Multas que no duelen: por qué las sanciones pequeñas no cambian cómo operan las grandes tecnológicas

Multas que no duelen: por qué las sanciones pequeñas no cambian cómo operan las grandes tecnológicas
Imponer una penalización económica a un gigante del sector del videojuego o las plataformas digitales con frecuencia no logra su objetivo principal: modificar su conducta. 🎮 El problema de raíz aparece cuando el monto a pagar resulta insignificante al contrastarlo con los ingresos masivos que generó al violar las reglas. Esto, en la práctica, envía un mensaje claro a la compañía.
El cálculo perverso de la rentabilidad
Cuando la sanción solo representa un coste operativo menor, las empresas no perciben un motivo real para transformar las estrategias que les reportan beneficios. Sistemas diseñados para incentivar gastar dinero de forma repetida, a menudo dirigidos a un público vulnerable, siguen siendo extremadamente rentables. El modelo de negocio absorbe la multa como un gasto más.
Por qué las multas bajas fallan:- La empresa hace un balance simple: ganancias multimillonarias frente a una penalización de unos pocos millones.
- La actividad sancionada mantiene su atractivo financiero, por lo que el incentivo perverso para continuar persiste.
- La sanción se puede tratar como un "coste de hacer negocios" e, incluso, desgravar.
Una multa que la compañía puede pagar sin problema con el presupuesto de marketing de un mes no es una sanción, es el precio de una licencia para operar en los límites de la ley.
La disuasión real: devolver lo ganado
Analistas de regulación y defensores de los usuarios argumentan que para disuadir de verdad se debe eliminar por completo el beneficio económico obtenido de forma cuestionable. El enfoque efectivo pasa por obligar a la empresa a devolver el dinero íntegro a los afectados, un concepto a menudo llamado devolución de beneficios o reparación. 💸
Elementos clave de una medida disuasoria efectiva:- Garantizar que la compañía no se quede con ningún beneficio obtenido mediante tácticas que puedan ser engañosas.
- Proteger especialmente a los grupos más vulnerables, como los menores de edad, de los que se pueden aprovechar estos sistemas.
- Crear una consecuencia financiera que haga que el modelo deje de ser atractivo y obligue a replantear las estrategias de base.
Conclusión: sin pérdidas proporcionales, no hay cambio
En resumen, solo cuando la consecuencia implica perder directamente todo lo ganado, o una parte muy