El tiburón de Groenlandia enseña cómo vivir siglos

El tiburón de Groenlandia enseña cómo vivir siglos
El Somniosus microcephalus, conocido como tiburón de Groenlandia, se posiciona entre los vertebrados más longevos del planeta. Investigaciones recientes confirman que su existencia puede extenderse más allá de los cuatrocientos años. Este hecho extraordinario atrae a la comunidad científica, que busca descifrar los procesos biológicos que le permiten mantener sus funciones vitales durante periodos tan dilatados. 🦈
Una resistencia orgánica excepcional
Los estudios sobre este escualo revelan una capacidad de resistencia poco habitual. No todos sus órganos muestran el desgaste que se espera con el paso del tiempo. Por ejemplo, su corazón puede presentar tejido cicatricial, pero continúa latiendo sin fallos aparentes. Esto indica que el animal ha evolucionado para gestionar el daño que se acumula en sus tejidos a lo largo de los siglos, en lugar de evitarlo por completo.
Hallazgos clave sobre su fisiología:- Algunos sistemas orgánicos no se deterioran con la edad de la forma típica.
- El corazón acumula lesiones pero su función se mantiene estable.
- La especie posee adaptaciones especiales para lidiar con el daño tisular crónico.
La estrategia para una vida larga no es evitar el daño, sino aprender a funcionar con él.
Los ojos: un caso de preservación extrema
Investigaciones paralelas en los ojos de estos tiburones aportan datos reveladores. A pesar de habitar en la oscuridad de las profundidades y de albergar parásitos en la córnea, su retina permanece operativa incluso en ejemplares de edad avanzada. Los científicos observan una actividad elevada en los genes relacionados con reparar el ADN en este tejido ocular.
Mecanismos oculares destacados:- La retina conserva su integridad y función pese a las adversidades ambientales.
- Se detecta una expresión génica notable vinculada a la reparación del material genético.
- Este proceso podría ser fundamental para proteger la salud del ojo a largo plazo.
Lecciones biológicas para la ciencia
El caso del tiburón de Groenlandia sugiere que el secreto de la longevidad extrema no radica en permanecer intacto, sino en desarrollar una tolerancia funcional al deterioro. Los mecanismos que emplea, especialmente para mantener órganos clave como los ojos, ofrecen pistas valiosas. Comprender estos procesos podría inspirar nuevas vías para abordar el desgaste asociado a la edad en otras especies, incluidos los humanos. 🔬