El edificio Longaberger, una cesta gigante que busca ocupante

El edificio Longaberger, una cesta gigante que busca ocupante
En la localidad de Newark, Ohio, se levanta una de las estructuras de oficinas más peculiares del mundo: el Longaberger Building. Esta construcción, que imita a la perfección una enorme cesta de picnic, fue la sede corporativa de la empresa que fabricaba estos productos. Desde que la compañía se marchó, el inmueble ha permanecido sin un inquilino permanente, desafiando a promotores con su singular diseño. 🏢
Un diseño que replica fielmente el producto estrella
La arquitectura del edificio no deja lugar a dudas: es una reproducción a gran escala de las famosas cestas de madera de Longaberger. Su construcción terminó en 1997 y desde entonces se ha convertido en un punto de referencia ineludible. Los detalles son minuciosos:
Elementos característicos del edificio:- Dos asas monumentales fabricadas en acero y cobre coronan la parte superior.
- Los paneles exteriores recrean el tejido de mimbre característico.
- En su interior, repartido en siete plantas, se incorporaron motivos decorativos que continúan con la temática.
Un icono local que pasó de ser una sede corporativa a una atracción para viajeros.
El complicado camino tras el abandono
Cuando Longaberger trasladó sus operaciones, el edificio se subastó. Lo que siguió fue una sucesión de propuestas fallidas para darle una nueva vida. Su fama no ha sido suficiente para asegurar un proyecto viable a largo plazo.
Intentos frustrados de reutilizar el espacio:- Un desarrollador inmobiliario compró el edificio con la idea de transformarlo en un hotel de lujo, pero los planes se paralizaron.
- Posteriormente, una empresa tecnológica mostró interés en ocuparlo, aunque las negociaciones no avanzaron.
- La propiedad cambió de dueño nuevamente, y el actual propietario ha manifestado su intención de restaurar la estructura, pero sin anuncios concretos hasta ahora.
Un futuro por definir
El destino de esta cesta gigante parece un ciclo de expectativas incumplidas. Cada nuevo actor que se acerca descubre que, aunque es fácil admirar su excentricidad, resulta mucho más complejo asignarle una función práctica y rentable. Su silueta única sigue dominando el paisaje, a la espera de que alguien logre finalmente resolver el enigma de su ocupación. 🧺