El Colacho salta sobre bebés en Castrillo de Murcia

Publicado el 6/1/2026, 13:00:35 | Autor: 3dpoder

El Colacho salta sobre bebés en Castrillo de Murcia

El Colacho, un hombre con traje amarillo y rojo y máscara, salta sobre varios bebés tumbados en colchones en una calle empedrada durante la fiesta.

El Colacho salta sobre bebés en Castrillo de Murcia

En el pueblo burgalés de Castrillo de Murcia se fusionan lo sagrado y lo profano en una celebración anual única. Un hombre se viste con un traje de colores vivos para encarnar al Colacho, una figura que representa al diablo. Este personaje ejecuta saltos sobre los bebés nacidos ese año, quienes yacen sobre colchones en la calle. Este acto, declarado de Interés Turístico, funciona como un exorcismo colectivo que, según la creencia, limpia a los pequeños del pecado original y los defiende de males futuros. 👹

Raíces que entrelazan lo antiguo y lo religioso

Aunque hoy la festividad se vincula al Corpus Christi, sus orígenes apuntan a ritos anteriores al cristianismo. Los expertos sugieren que pudo nacer de ceremonias de fertilidad o de limpiar, donde un ente temido también podía otorgar amparo. La Iglesia católica integró esta costumbre, dotándola de un nuevo significado: el diablo, al saltar, huye vencido por la presencia de Cristo en la Eucaristía. Así, un ritual que parece inquietante se convierte en un símbolo de vencer al mal.

Elementos clave del ritual:
  • El Colacho: Personaje central que viste de amarillo y rojo, corre y salta sobre los infantes.
  • Los bebés: Se colocan sobre colchones en la vía pública, confiados por sus padres.
  • El significado: Se percibe como un acto que purifica, libera de culpas y protege de enfermedades y espíritus dañinos.
La fe mueve montañas, y en este caso, también hace que un hombre disfrazado de demonio salte sobre tu recién nacido con la mejor de las intenciones.

Cómo se desarrolla la celebración en la actualidad

La fiesta inicia con una procesión religiosa. Después, el Colacho, acompañado por otros como el Atabalero —que toca el tambor—, recorre las calles. Persigue a los vecinos con un látigo o una cola de caballo, en un juego que mezcla provocación y miedo contenido. El clímax llega con el salto sobre los bebés. Los padres muestran fe, no temor, en el poder del rito. Tras esto, se arrojan pétalos de rosa sobre los niños y el Ángel Custodio los bendice, equilibrando la acción del personaje diabólico.

Personajes y momentos destacados:
  • Procesión inicial: Da el marco religioso a la celebración.
  • Atabalero: Acompaña al Colacho marcando el ritmo con su tambor.
  • Persecución y látigo: El Colacho interactúa con el público, generando una atmósfera de tensión ritual.
  • Salto purificador: El acto central sobre los colchones con los bebés.
  • Bendición final: Intervención del Ángel Custodio y lluvia de pétalos de rosa.

Un rito que desafía la percepción moderna

Este evento no es un curso para padres primerizos, pero sin duda pone a prueba los nervios de cualquier forastero. La tradición perdura porque la comunidad cree firmemente en su eficacia simbólica. Representa la victoria de lo divino sobre lo infernal y la protección de la comunidad más joven. Más que un espectáculo, es una profunda expresión de fe y identidad cultural que ha sabido adaptar antiguos ritos a un contexto religioso moderno. ✨

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