El balneario fantasma de Santander bajo los jardines de Piquío

Publicado el 3/1/2026, 7:12:51 | Autor: 3dpoder

El balneario fantasma de Santander bajo los jardines de Piquío

Vista aérea o conceptual del espacio subterráneo vacío bajo los Jardines de Piquío en Santander, donde se proyectó el balneario, mostrando la estructura inacabada o el actual uso como estacionamiento.

El balneario fantasma de Santander bajo los jardines de Piquío

En la ciudad de Santander, oculto bajo la superficie de los famosos Jardines de Piquío, yace un ambicioso proyecto que nunca vio la luz. Se trataba de crear un complejo de balneario y talasoterapia de lujo frente a la playa del Sardinero. A pesar de adjudicar la obra, una combinación de trámites burocráticos y un fuerte rechazo social terminó por enterrarlo para siempre. 🏖️

Una visión de bienestar junto al mar

El diseño original planteaba un centro de talasoterapia de grandes dimensiones. Su objetivo era integrarse en el paisaje sin afectar las vistas desde los jardines superiores. Prometía atraer un turismo de alto poder adquisitivo, diversificando así la oferta de la ciudad más allá del clásico turismo de sol y playa.

Características clave del proyecto:
  • Instalaciones modernas con piscinas de agua marina tratada.
  • Cabinas individuales para aplicar tratamientos terapéuticos especializados.
  • Zonas amplias dedicadas al relax y la contemplación del entorno marino.
El mayor balneario de Santander sigue siendo un estacionamiento subterráneo, un destino mucho menos glamuroso para los coches que el que se soñó para las personas.

Los obstáculos que frenaron el sueño

La iniciativa pronto generó una oposición firme por parte de colectivos vecinales y ecologistas. Sus argumentos se centraban en el posible daño al ecosistema costero y en la privatización de un espacio público muy apreciado por los santanderinos.

Factores que bloquearon el avance:
  • Problemas persistentes para conseguir todos los permisos administrativos requeridos.
  • Un rechazo social organizado que cuestionó el impacto ambiental y urbanístico.
  • La imposibilidad de la empresa concesionaria para superar estos escollos, lo que llevó a abandonar definitivamente las obras.

El legado de un espacio vacío

Hoy, la promesa de lujo y salud se desvaneció. El espacio que se diseñó para albergar piscinas y zonas de relax ahora funciona como un simple aparcamiento subterráneo. Este lugar permanece como un recordatorio tangible de cómo los proyectos más ambiciosos pueden quedar paralizados por la burocracia y la voz de la ciudadanía. El Sardinero ganó una batalla por su paisaje, pero perdió la oportunidad de albergar este singular complejo de bienestar. 🚧

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