El turismo extranjero en Japón ha marcado un hito en 2025: las pernoctaciones de visitantes foráneos alcanzaron los 179,92 millones, un 55,6% más que en 2019. Este repunte se registró en 39 prefecturas, señal de una recuperación amplia y no solo en los destinos clásicos. Para la ciudadanía, la afluencia masiva significa un alivio económico en hoteles, restaurantes y comercios locales, aunque también plantea el desafío de gestionar la presión sobre servicios y precios.
La tecnología de gestión de flujos turísticos, clave para el equilibrio 📊
Ante este volumen de visitantes, las administraciones locales han implementado sistemas de análisis de datos en tiempo real para anticipar aglomeraciones en puntos críticos. Aplicaciones de reserva obligatoria en atracciones populares y sensores de aforo en estaciones de tren ya operan en Kioto y Tokio. Además, se ha extendido el uso de plataformas de pago sin contacto para agilizar el consumo en pequeños negocios. Estas herramientas buscan distribuir el gasto turístico hacia áreas menos saturadas, reduciendo el impacto en la vida cotidiana de los residentes.
El turismo vuelve con tanta fuerza que hasta los templos piden cita previa ⛩️
La ironía de la recuperación es que ahora hay que planificar hasta para ver una pagoda. Los templos de Kioto, que antes recibían a cualquiera con sandalias y un selfie, ahora exigen reserva online con dos semanas de antelación y un número de pasaporte. Los turistas, felices, hacen cola como si esperaran el último iPhone. Mientras tanto, los locales han aprendido a esquivar a los grupos con sombrillas: ya no preguntan si es temporada alta, sino si ha llegado el momento de mudarse a las montañas.