Un esqueleto del siglo XIV hallado en Stirling Castle, Escocia, presenta más de 160 fracturas compatibles con un atropello masivo. Los investigadores apuntan a que este individuo es el primer caso confirmado de muerte por un proyectil de trabuquete, una máquina de asedio gigante. La evidencia arqueológica no solo confirma la existencia de estas armas, sino que muestra su efecto devastador y directo sobre el cuerpo humano, reescribiendo la crónica de la violencia medieval.
Análisis forense y balística: cómo identificar el impacto de un trabuquete 🏹
El estudio forense del esqueleto se basó en el patrón de fracturas, que difiere de una caída o un combate cuerpo a cuerpo. Las lesiones por aplastamiento y las múltiples roturas en huesos largos sugieren un impacto de alta energía, similar al de un vehículo moderno. Los investigadores compararon los daños con simulaciones de proyectiles de piedra de unos 100 kg lanzados a alta velocidad. La distribución de las fracturas, concentradas en la parte superior del cuerpo, indica un ángulo de impacto elevado, característico de un lanzamiento parabólico desde una torre de asedio.
El servicio de atención al cliente del siglo XIV no cubría este accidente 😅
Si este hombre tuviera seguro médico hoy, el papeleo sería un caos. Los médicos tendrían que explicar que las 160 fracturas no fueron por una pelea de taberna, sino por una piedra del tamaño de un microondas lanzada desde un castillo vecino. Mientras tanto, el responsable del trabuquete seguramente alegó que era un accidente laboral y que el difunto no llevaba el casco reglamentario. La próxima vez que alguien se queje del tráfico, que recuerde que en la Edad Media el servicio de grúa tampoco era rápido.