La Generalitat lanza la Ruta 99, un proyecto con seis recorridos circulares que unen municipios valencianos de menos de 100 habitantes. El objetivo es claro: combatir la despoblación atrayendo visitantes con turismo de interior, patrimonio, naturaleza y gastronomía local. Para los residentes, esto se traduce en nuevas oportunidades de empleo y negocio, además de una alternativa de ocio saludable ideal para primavera y otoño.
La tecnología GPS y señalización inteligente guían el pedal 🚴
Cada ruta circular está diseñada con perfiles de dificultad y distancias variables, pensadas para distintos niveles físicos. La señalización se apoya en códigos QR y balizas geolocalizadas que ofrecen información histórica y de servicios en tiempo real. La Generalitat ha integrado los trazados en aplicaciones móviles de navegación, permitiendo a los ciclistas planificar paradas en restaurantes, alojamientos rurales y talleres artesanos. Los datos de uso se recopilan para ajustar la oferta y medir el impacto económico en cada localidad.
Pedalear para que el bar del pueblo no cierre (otra vez) 🍻
Y mientras las bicicletas pasan, el bar de turno vuelve a servir café con leche a desconocidos sudorosos que se fotografían con la fachada del ayuntamiento. Los vecinos, que ya habían asumido que su pueblo era solo un punto en el mapa, ahora ven a urbanitas en maillot de lycra comprando embutido como si fuera oro. Eso sí, nadie les ha avisado de que las cuestas del interior valenciano no perdonan ni a los que llevan asistencia eléctrica.