El accidente entre dos catamaranes en aguas de la bahía dejó más preguntas que respuestas. Para esclarecer los hechos, un equipo de peritos ha recurrido a la fotogrametría y al escaneo láser. El objetivo es generar un modelo digital exacto del impacto, incluyendo la velocidad, el ángulo de colisión y la posición de cada embarcación en el momento del contacto. La simulación resultante servirá como prueba pericial en el procedimiento judicial.
Fotogrametría y simulación dinámica para el análisis del impacto 🛰️
El pipeline forense comienza con la captura de nubes de puntos mediante escáneres de largo alcance desde la costa y drones equipados con sensores LiDAR. Cada casco se digitaliza con una tolerancia de menos de dos milímetros. Los datos se procesan con software de reconstrucción que aplica algoritmos de retrocálculo balístico adaptados a medios acuáticos. Se incorporan variables como la corriente, el viento y la inercia de las embarcaciones. El resultado es una animación en 3D que permite a los jueces visualizar la secuencia exacta del choque desde cualquier ángulo.
El catamarán fantasma y la culpa del GPS ⚓
La simulación reveló que uno de los catamaranes navegaba con el piloto automático activado y una ruta guardada de una excursión anterior a un chiringuito flotante. El sistema no detectó la maniobra evasiva del otro barco porque su radar estaba configurado para ignorar objetos menores de seis metros. Ahora los peritos discuten si el responsable es el software, el capitán o el algoritmo que decidió que un aperitivo era más urgente que mirar el horizonte. La justicia, mientras tanto, ha pedido un informe adicional sobre la fiabilidad del WiFi a bordo.