Range Rover ha presentado su primer gran turismo eléctrico, un fastback que abandona la silueta cuadrada para buscar la aerodinámica. Basado en la plataforma EMA y con una batería de 100 kWh, promete hasta 800 kilómetros de autonomía. Las primeras imágenes filtradas revelan un interior minimalista donde una pantalla central protagoniza el salpicadero, rodeada por un textil envolvente que redefine el concepto de lujo sobrio.
La plataforma EMA y la gestión térmica: claves del desarrollo 🔋
El desarrollo técnico se centra en la plataforma EMA, diseñada para integrar la batería estructuralmente y reducir el centro de gravedad. La celda de 100 kWh se combina con una gestión térmica activa que optimiza la carga rápida y la eficiencia en climas extremos. La aerodinámica fastback reduce el coeficiente a 0.24 Cd, un dato notable para un vehículo de este tamaño. La suspensión neumática adaptativa y la vectorización de par son estándar, priorizando la estabilidad en curvas frente al confort absoluto. La producción está prevista para 2027.
El SUV de lujo ahora también quiere ser un sedán (pero sin perder el trono) 👑
Que un Range Rover se convierta en un fastback es como ver a un león aprendiendo a nadar: posible, pero con cierta incomodidad. La marca que construyó su fama sobre ángulos rectos y presencia imponente ahora se pliega en curvas para perseguir la eficiencia. Eso sí, el interior minimalista con textil envolvente sugiere que el lujo no se negocia, solo se disimula. Habrá que ver si los puristas perdonan la silueta, o si el 2027 llega con terapia de grupo para propietarios de clásicos.