El segundo número de Queen in Black no da tregua. Wolverine y Spider-Man encabezan una defensa desesperada contra un ejército de simbiontes, mientras Hela emerge como la nueva amenaza principal. La trama avanza a buen ritmo y coloca a Dylan en el centro de la acción, aunque las constantes referencias a otros arcos argumentales de Marvel obligan al lector a estar al día. El peligro crece para los héroes y el destino de la Tierra pende de un hilo.
Construcción narrativa y dependencia del lore previo 🧩
El guion de este número apuesta por una progresión veloz que prioriza el espectáculo sobre la introspección. Cada página está diseñada para mantener la adrenalina, con viñetas que explotan en enfrentamientos cuerpo a cuerpo y oleadas de simbiontes. Sin embargo, la narración exige un conocimiento sólido de eventos como King in Black o las historias recientes de Hela para no perder el hilo. Dylan, como catalizador de la trama, recibe el peso narrativo, pero su motivación queda difuminada entre tantos guiños al pasado. La estructura funciona para los seguidores fieles, pero levanta una barrera para quienes se acercan por primera vez.
Dylan, el chico que carga con todo y con la paciencia del lector 😅
Si alguien necesita un descanso después de leer este número, ese es Dylan. Entre lidiar con simbiontes que no paran de salir de cada esquina y una Hela que parece haberse tomado muy en serio su papel de villana principal, el pobre chico no tiene tiempo ni para respirar. Y encima, si no has leído los otros cómics, te pasas la mitad del tiempo buscando en internet quién es quién. Eso sí, si logras seguir el ritmo, la batalla final promete ser un caos tan grande que hasta Wolverine va a necesitar un ibuprofeno.