Porsche ha presentado una pieza de museo rodante: un 911 con nariz plana inspirado en el Moby Dick de Le Mans, construido sobre la base del GT2 RS. Con 691 caballos y 31,6 kilos menos que el modelo original, este ejemplar único no busca batir récords de ventas, sino rendir tributo a una leyenda de las pistas. Para el ciudadano medio, esto es un objeto de deseo inalcanzable, no una alternativa de movilidad.
La ingeniería detrás de un homenaje sobre ruedas 🏁
La transformación no es cosmética. La carrocería delantera ha sido rediseñada con materiales compuestos para lograr esa silueta plana que evoca al prototipo de los setenta. El motor bóxer biturbo de 3.8 litros entrega la misma potencia que el GT2 RS de serie, pero la reducción de peso mejora la respuesta en curva. La suspensión y la aerodinámica activa se han ajustado para mantener la estabilidad a alta velocidad. Cada pieza, desde los pasos de rueda hasta el alerón trasero, está fabricada a medida. Este desarrollo técnico no llegará a producción, pues su coste de fabricación supera cualquier lógica de mercado.
Ideal para ir a comprar el pan (si el pan cuesta un millón) 🍞
Si usted esperaba ver este coche en el supermercado del barrio, le adelantamos que no. Este Porsche es como un cuadro de Picasso con motor: se mira, se admira y se guarda en un garaje climatizado. Mientras tanto, los mortales seguiremos discutiendo si el precio del combustible sube o baja. Pero no se preocupe, porque esta joya no afectará su economía. A menos que usted tenga la mala suerte de rozarlo con el carrito de la compra en un aparcamiento. Entonces sí, su hipoteca tendrá un nuevo inquilino.