Opel ha puesto a la venta en Alemania su coche nuevo más asequible: el Frontera Start, un SUV familiar con motor de gasolina y cambio manual que arranca en 21.990 euros. Este precio lo sitúa por debajo del compacto Corsa y del Mokka, quedando únicamente superado en economía por el minicoche eléctrico Rocks. Para el ciudadano medio, esto significa poder acceder a un vehículo espacioso pagando menos que por un utilitario pequeño, aunque con concesiones claras en equipamiento.
Análisis técnico: lo que se sacrifica por alcanzar ese precio 🛠️
La reducción de costes se nota en detalles concretos. El Frontera Start prescinde de la pantalla táctil central, sustituida por un soporte para smartphone, y monta llantas de acero de 16 pulgadas con tapacubos. El motor es un tres cilindros turbo de 1.2 litros con 100 caballos, asociado a una caja manual de seis velocidades. La carrocería mantiene sus 4,38 metros de longitud y ofrece cinco plazas con maletero de 460 litros. Opel prioriza aquí la funcionalidad sobre el confort digital, buscando un equilibrio entre espacio habitable y precio de acceso al segmento SUV. Los asientos traseros son abatibles en porciones 60/40, y los sistemas de asistencia básicos, como el frenado autónomo de emergencia, se mantienen de serie. La aceleración de 0 a 100 km/h tarda 11,9 segundos, una cifra modesta pero suficiente para un uso familiar urbano.
El precio de no tener pantalla: un soporte para el móvil y mucha fe 📱
Resulta curioso que en plena era de digitalización total, Opel te invite a sujetar tu propio teléfono con una pinza de plástico mientras conduces un SUV nuevo. La jugada es clara: te ahorras 3.000 euros, pero a cambio tu salpicadero parece un accesorio de gasolinera de los años 90. Eso sí, las llantas de acero no se rayan con los bordillos, así que hay un lado positivo para los torpes. Mientras tanto, Citroën ríe en la esquina con su C3 Aircross, que arranca en 20.400 euros y encima incluye pantalla táctil. La conclusión es que, por menos dinero, el rival francés ofrece más juguetes, aunque el alemán te permite presumir de que has comprado un Opel con más espacio que un Corsa. Cada uno que elija su veneno.