Una estudiante de posgrado de la Universidad de Tokio, Misaki Katayama, de 27 años, dirige desde 2023 talleres de dos días en Hiroshima y Nagasaki. Su herramienta es Minecraft, un juego que permite a los participantes reconstruir el paisaje urbano previo a los bombardeos atómicos. La iniciativa busca acercar la historia a los jóvenes de forma práctica, mostrando el impacto real de la guerra sobre la vida cotidiana.
La tecnología como puente para la memoria histórica 🏛️
Los talleres emplean versiones modificadas de Minecraft que reproducen mapas históricos basados en fotografías aéreas y planos de la época. Los asistentes, guiados por Katayama, colocan bloques para recrear edificios, calles y canales que existieron antes de agosto de 1945. El proceso no solo implica construir, sino también observar cómo la topografía y la densidad urbana cambiaron tras la explosión. Esta metodología convierte datos históricos en una experiencia interactiva, donde cada estructura reconstruida funciona como una lección sobre las consecuencias de la guerra.
Si tan solo los bombardeos hubieran sido de bloques 💣
Claro que reconstruir una ciudad en Minecraft es más sencillo que hacerlo en la vida real: aquí no hay radiación, ni escombros, ni hambre, solo el miedo a que alguien te rompa la torre del castillo. Katayama no necesita permisos de construcción ni presupuesto municipal, solo un buen ordenador y paciencia infinita. Eso sí, los participantes aprenden rápido que, aunque puedas volver a colocar cada bloque, ninguna partida guardada devuelve lo que la guerra destruyó.