La Biblioteca Marvel La Patrulla-X 11 aterriza en las tiendas con los números 56 a 61 de la serie original. Esta entrega en rústica de 160 páginas, por 16 euros, marca un punto de inflexión en la colección. El arte de Neal Adams inyecta dinamismo y dramatismo a las historias, elevando el nivel narrativo que Roy Thomas había establecido. Una edición esencial para quienes buscan una evolución clara en el tono de los X-Men.
El lápiz de Adams: anatomía y narrativa visual ✏️
Adams rompe con la rigidez de la época. Sus figuras presentan una anatomía más realista y expresiva, con encuadres dinámicos que aprovechan la página completa. Las viñetas diagonales y los primeros planos intensifican la tensión de cada conflicto. Thomas, por su parte, responde con guiones que dan más protagonismo al conflicto emocional de los personajes, dejando atrás la simple fórmula de villano de la semana. El resultado es una narrativa más adulta y cohesionada, donde la acción fluye con una lógica visual que no se había visto antes en la franquicia.
Cuando los mutantes dejaron de posar como estatuas 💥
Antes de Adams, los X-Men parecían modelos de pasarela con poderes. Ahora sudan, se retuercen y cae polvo sobre ellos. El lector puede ver el esfuerzo físico en cada golpe. Es casi un shock: mutantes que parecen personas reales y no maniquíes con licra. Si alguien esperaba ver a Bestia en una postura imposible, aquí lo tendrá, pero con una lógica anatómica que asusta. Menos poses de catálogo y más carreras desesperadas. Así da gusto pagar los 16 euros.