Vecinos de Port d’Andratx han plantado cara al cierre de un acceso al mar entre los números 22 y 24 del Camí de Sant Carles. Un paso usado durante décadas que ahora permanece bloqueado. El Ayuntamiento niega su carácter público, pero el Inventario Municipal registra un acceso en esa zona. La ciudadanía defiende su derecho a disfrutar del litoral y exige que se investigue y documente la titularidad del terreno. La conclusión es clara: si se confirma que es público, deben reabrirlo y proteger el patrimonio común. 🏖️
La tecnología geográfica como aliada para documentar el dominio público 🗺️
La resolución de este conflicto pasa por herramientas técnicas de precisión. El uso de sistemas de información geográfica (SIG) permite cruzar el Inventario Municipal con la cartografía catastral y las ortofotos históricas del litoral. Estas plataformas digitales ofrecen una secuencia temporal que evidencia el uso continuado del paso. Además, la digitalización de actas y planos antiguos facilita la verificación de servidumbres de acceso al mar. Con estos datos, la administración local puede resolver la titularidad sin ambigüedades. La transparencia documental es clave para evitar interpretaciones interesadas y garantizar el cumplimiento de la Ley de Costas.
El misterio del acceso fantasma que aparece y desaparece del registro 🕵️
Resulta curioso que un acceso que lleva décadas en el inventario municipal ahora parezca un espejismo para el Ayuntamiento. Quizás el papel tiene memoria selectiva o alguien ha escondido el plano con el mismo cuidado que se tapa un agujero en la arena. Mientras los vecinos piden certezas, la administración responde con vaguedades. Tal vez deberían buscar el acceso con un detector de metales, como si de un tesoro pirata se tratase. Aunque, visto lo visto, el único tesoro aquí es el sentido común, que también parece estar cerrado al público.