El cineasta alemán Werner Herzog será galardonado con el Premio Donostia en el Festival de San Sebastián, que tendrá lugar del 18 al 26 de septiembre. El reconocimiento, el más relevante del certamen, se entregará durante la gala de apertura, donde también se proyectará su nueva película Bucking Fastard. Con más de 80 filmes a sus espaldas, su estilo particular ha marcado décadas de cine. Para la ciudad, este evento supone un atractivo cultural que impulsa la visita de aficionados y refuerza la proyección internacional del festival. En definitiva, se trata de un homenaje a una trayectoria legendaria que eleva el nivel del evento.
La huella técnica de un cineasta radical en la era digital 🎥
Herzog no solo destaca por su narrativa, sino por su metodología de rodaje, a menudo en condiciones extremas. Su enfoque prescinde de guiones rígidos y prioriza la improvisación y la captura de lo imprevisto. En la era del streaming y la postproducción digital, su apuesta por el cine físico y la luz natural contrasta con las tendencias actuales. Para los profesionales del sector, su visita a San Sebastián ofrece una oportunidad de analizar cómo sus decisiones técnicas, desde el uso de lentes específicas hasta el montaje discontinuo, influyen en la percepción del espectador. Un máster class con él sería un manual práctico de resistencia creativa.
Herzog, el hombre que hizo cine hasta con un volcán furioso 🌋
Mientras algunos directores se quejan de no tener suficiente presupuesto para efectos especiales, Herzog decide filmar dentro de un volcán activo o arrastrar un barco por una montaña. Ahora, para celebrar su premio, trae Bucking Fastard, una cinta cuyo título suena a insulto británico y que probablemente incluya a alguien comiendo un zapato o conversando con un pollo. Los asistentes al festival deberán prepararse: no habrá palomitas tranquilas, sino imágenes que provocarán preguntas incómodas en la cena posterior. Al menos, nadie podrá acusarle de aburrido, solo de tener una brújula interna extraviada.