Archer Aviation y Anduril han unido fuerzas para presentar Halo, un dron de carga civil que nace de la tecnología militar Thunder. Este aparato no es un quadcopter al uso: es un convertible con rotores que se inclinan para despegar en vertical y luego volar en horizontal. Su motor de combustible genera electricidad para las hélices, lo que le permite alcanzar 515 km/h y una autonomía de 1.480 kilómetros, muy por delante de los drones eléctricos puros. La promesa es agilizar entregas urgentes de medicinas, suministros en desastres o plataformas marinas sin necesidad de piloto a bordo. Aún es un prototipo en desarrollo.
Así funciona el sistema híbrido que multiplica la autonomía 🚁
El secreto de Halo reside en su arquitectura de propulsión. En lugar de depender de baterías pesadas, usa un motor de combustión interna que actúa como generador eléctrico. Esa electricidad alimenta los motores de las hélices, que giran sobre sus soportes para cambiar de modo vertical a horizontal. En el despegue, los rotores empujan hacia abajo; en crucero, se orientan hacia adelante para empujar el fuselaje. Esta conversión permite que la aeronave combine la eficiencia del vuelo fijo con la flexibilidad del aterrizaje en espacios reducidos. El resultado es un alcance que multiplica por seis el de los drones eléctricos convencionales, con una velocidad que roza la de un avión ligero. La carga útil no se ha detallado, pero el diseño apunta a paquetes de tamaño considerable para uso logístico.
Halo: para que tu paquete de Amazon llegue antes que tu paciencia 📦
Claro que, mientras Halo termina sus pruebas, tu pedido de calcetines seguirá llegando en una furgoneta que se queda atascada en el tráfico. Pero no desesperes: cuando este dron esté listo, podrás recibir un medicamento urgente en una plataforma petrolífera a 1.400 kilómetros de distancia, mientras que el repartidor de tu barrio sigue buscando aparcamiento. Lo irónico es que, para lograrlo, Halo quema combustible, justo lo que los defensores del dron eléctrico querían evitar. Pero oye, si el objetivo es que la pizza llegue caliente y volando a 515 km/h, quizá merezca la pena aceptar un pequeño peaje de gasolina. Solo esperamos que no empiecen a usarlo para entregar propaganda electoral.