Ferrari presenta el Amalfi Spider, su descapotable con el precio de acceso más bajo de su gama: 227.000 libras. Con un motor V8 de 631 caballos, la firma italiana lo define como un modelo sencillo de llevar para quienes se estrenan en la marca. El mensaje es claro: quieren ampliar su base de clientes sin renunciar a la exclusividad que les caracteriza. Aunque su conducción sea más amable, sigue siendo un objeto de deseo para unos pocos.
La tecnología que doma la bestia de Maranello 🏎️
El Amalfi Spider no solo presume de cifras, sino de ingeniería orientada a la confianza. Su chasis y suspensiones se han calibrado para ofrecer un comportamiento predecible en modo normal, reduciendo la intimidación típica de un superdeportivo. La dirección asistida electrónica y el control de tracción afinado permiten que un conductor con poca experiencia en altas prestaciones disfrute sin sustos. Pero si el asfalto invita, el modo Race relaja las ayudas y desata una respuesta más agresiva del propulsor, recordando que el ADN de competición sigue ahí, esperando su momento.
Accesible para ricos, no para el resto de mortales 💰
Ferrari dice que este coche es fácil de conducir, y quizá tengan razón: fácil es si tu cuenta corriente tiene seis ceros de sobra. Porque, seamos serios, 227.000 libras no son precisamente calderilla para ir a comprar el pan. El Amalfi Spider será el Ferrari de entrada para algunos, pero para la mayoría sigue siendo un sueño húmedo con ruedas. Al menos, cuando veas uno pasar con la capota bajada, podrás consolarte pensando que el conductor también tuvo que aprender a usar el modo Race sin estamparse.