ERC ha registrado una petición formal para que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparezca ante el Congreso y el Senado. El motivo es aclarar por qué un informe de Europol sobre terrorismo clasifica al independentismo catalán dentro de la categoría de separatismo extremista. La formación independentista considera que esta mención es un error grave que estigmatiza a un movimiento político y social pacífico, y exige transparencia sobre el origen y contenido de dicho documento.
El algoritmo antiterrorista que no distingue entre un lazo amarillo y un cóctel molotov 🤖
La polémica pone sobre la mesa un debate técnico sobre los sistemas de inteligencia artificial que usan agencias como Europol. Estos programas procesan millones de datos abiertos, desde comunicados de prensa hasta publicaciones en redes sociales, para detectar patrones de radicalización. El problema surge cuando los modelos de lenguaje natural no están calibrados para diferenciar entre retórica política y llamados a la violencia. Un análisis semántico superficial puede agrupar conceptos como independencia, desobediencia o manifestación bajo la etiqueta de extremismo, generando falsos positivos que luego requieren una revisión humana que no siempre llega a tiempo.
Europol confunde un referéndum con un atraco a mano armada 😅
Mientras tanto, en las oficinas de Europol deben estar pensando que han descubierto la célula terrorista más peligrosa de Europa: un grupo de abuelas que cantan el 'Segadors' en un casal de Girona. Si el informe sigue esa lógica, pronto veremos a los Mossos d'Esquadra deteniendo a un casteller por posesión de una torre humana sospechosa. Menos mal que el independentismo catalán es un movimiento transversal, porque si fuera más reducido, igual hasta lo confunden con una banda de atracadores de bancos con barretina. Lo siguiente será pedir a Europol que informe sobre si el Barça es un grupo paramilitar.