Toyota Gazoo Racing ha presentado el GRF-70, un monoplaza desarrollado junto a Tatuus para el Campeonato de Fórmula Regional de Oceanía. Este nuevo coche incorpora un motor turbo de 2.0 litros y un chasis rediseñado que prioriza la seguridad y la comodidad de pilotos de mayor estatura. La competición de base se renueva con un vehículo que busca facilitar los adelantamientos y pulir el talento joven desde los escalones iniciales del automovilismo.
Un chasis pensado para la evolución del piloto y la batalla en pista 🏎️
El GRF-70 no solo es más seguro, sino que su diseño aerodinámico reduce la turbulencia trasera, lo que permite seguir de cerca al rival y atacar en las frenadas. La estructura cumple con las últimas normativas de protección contra impactos laterales y frontales. Además, la posición de conducción se ha adaptado para dar cabida a pilotos de más de 1,85 metros, un detalle que en el pasado dejaba fuera a muchas promesas. El motor turbo de 2.0 litros ofrece una entrega de potencia lineal, pensada para enseñar gestión de neumáticos y estrategia de carrera sin sobresaltos.
Ahora los altos también pueden soñar con ser campeones 🏆
Hasta ahora, ser alto en el automovilismo era casi una condena: o te hacías contorsionista o te dedicabas al baloncesto. Con el GRF-70, los pilotos de 1,90 metros ya no tendrán que pedir permiso para estirar las piernas. La novedad ha sido tan bien recibida que algunos equipos ya especulan con fichar a exjugadores de voleibol para probar suerte. Eso sí, la comodidad no garantiza victorias: seguirán perdiendo carreras por sus propios errores, pero al menos lo harán con la espalda bien recta y sin calambres.