Del 20 al 26 de agosto, el festival de cine de mujeres de Seúl convierte la imperfección en un manifiesto. Frente al avance de la inteligencia artificial, la muestra usa el parpadeo de pantallas viejas como símbolo de autenticidad. Directoras novatas y retrospectivas sobre villanas exploran historias donde las relaciones humanas y la tecnología chocan. Para el público, este es un espacio que cuestiona la presión por alcanzar una perfección digital artificial y reivindica el valor de lo humano, con sus fallas y contradicciones, como un acto de resistencia social y artística.
La estética del fallo como lenguaje contra la perfección algorítmica 🎬
La programación técnica del festival se centra en un recurso visual específico: el parpadeo de monitores obsoletos. Este defecto físico, lejos de corregirse, se incorpora a la narrativa como un código estético. Las películas seleccionadas utilizan la intermitencia de la señal para representar la memoria fragmentada y la ansiedad ante la vigilancia digital. Las directoras novatas emplean este efecto para subrayar la distancia entre la fluidez de la IA y la torpeza humana. Las retrospectivas sobre villanas profundizan en personajes que fallan, dudan y se contradicen, ofreciendo una contrapropuesta a la lógica binaria de los sistemas. El festival propone así un análisis crítico sobre cómo la tecnología moldea nuestras expectativas emocionales y relacionales.
Si la pantalla parpadea, es que el algoritmo no me controla 📺
Mientras las grandes tecnológicas prometen una resolución 8K sin cortes, en Seúl celebran justo lo contrario: la pantalla que se apaga a mitad de un beso o el audio que se pierde en un monólogo. Es un acto de rebeldía pensar que un cable pelado puede tener más verdad que un sistema de renderizado. Las villanas de la retrospectiva, por su parte, no necesitan un plan perfecto; les basta con un gesto torpe para robarse la escena. Si la IA sueña con eliminar el error, este festival lo invita a cenar y le pide que se quede. Al final, entre parpadeos, alguien susurra: la imperfección también es un formato.