El compacto francés de lujo, rival del BMW Serie 1, ha anunciado un recorte en su tarifa de acceso. Con el motor diésel de 130 caballos, la marca presume de una autonomía que supera el millar de kilómetros con un solo depósito. Para el viajero frecuente, esto supone una puerta de entrada a un segmento premium muy equipado y con consumos ajustados, sin necesidad de rascarse el bolsillo en cada repostaje.
La letra pequeña del consumo: ciclos y mediciones en laboratorio 🧪
La cifra mágica de 1.000 kilómetros se obtiene bajo el ciclo WLTP, un protocolo que, aunque más realista que el antiguo NEDC, sigue siendo optimista. En condiciones de autopista a velocidad legal, con climatología adversa o cargas elevadas, el ordenador de a bordo y las pruebas independientes de prensa especializada rebajan esa autonomía a unos 750-800 kilómetros. El depósito, de 50 litros, y un consumo medio real de 5,5 a 6 litros, dibujan un escenario menos épico pero aún razonable para un coche de su tamaño y potencia.
Magia francesa: el depósito que encoge según quién lo mida 🪄
Es curioso cómo el depósito de 50 litros del DS Nº4 se convierte en un comodín estadístico. Si lo llenas en un concesionario, parece que contiene gasolina de otro planeta, capaz de mover el coche hasta el infinito. Pero si lo llenas un martes con lluvia, cuesta arriba y con el aire acondicionado puesto, el mismo depósito se transforma en un botijo con fugas. La diferencia entre la teoría del folleto y la práctica del asfalto es tan amplia como la sonrisa del comercial al cerrar la venta.