El narval, esa criatura del Ártico a la que algunos llaman el unicornio del mar, esconde en su largo colmillo un misterio que ahora la ciencia ha logrado descifrar. Un equipo de investigadores ha empleado rayos X en 3D para mirar en su interior y ha descubierto algo sorprendente: la estructura no es uniforme. El exterior de la pieza dental gira en un sentido y el interior lo hace en el opuesto.
La ingeniería natural que permite crecer recto sin desviarse 🦷
El análisis con tomografía computarizada de rayos X ha revelado que el colmillo, que puede alcanzar los tres metros de longitud, presenta una doble helicidad. La capa externa rota hacia la izquierda, mientras que la interna lo hace hacia la derecha. Esta configuración contrarresta las fuerzas de torsión y permite que la estructura crezca en línea recta sin doblarse bajo su propio peso. Es un diseño mecánico que los ingenieros podrían estudiar para aplicaciones en materiales compuestos, aunque por ahora se trata de comprender cómo la evolución ha resuelto un problema físico complejo con una solución elegante.
El unicornio marino que no sabía que era un ingeniero 🐋
Mientras tanto, el narval sigue a lo suyo, nadando por el Ártico sin enterarse de que su diente es la envidia de cualquier arquitecto. Nosotros, que no podemos ni construir un rascacielos que no se tambalee con el viento, descubrimos que un animal con un colmillo gigante ya tenía resuelto el problema. Lo peor es que el narval no estudió cálculo estructural ni usó programas de simulación. Solo creció, y punto. Ahora los humanos tendremos que tomar notas de un pez que ni siquiera sabe que es un pez.