El Mercedes-Benz Clase C estrena una actualización que combina elegancia y pragmatismo. La berlina alemana afina su diseño exterior, incorpora una pantalla central de generosas dimensiones y actualiza sus mecánicas de gasolina y diésel para cumplir con la normativa Euro 7. Para el cliente premium, esto se traduce en un coche más eficiente, con asistentes de conducción basados en inteligencia artificial y una variante híbrida enchufable con mayor autonomía eléctrica. La contrapartida: los precios de acceso probablemente aumentarán.
Un salpicadero que lo sabe todo (menos aparcar por ti) 🚗
El habitáculo gira en torno al sistema MBUX de última generación, que aprende las rutinas del conductor y sugiere ajustes de climatización o música sin que se lo pidas. La inteligencia artificial procesa el tráfico para optimizar la frenada regenerativa en el híbrido, que ahora homologa más de 100 kilómetros en modo eléctrico. Los motores, tanto los de cuatro cilindros diésel como los de gasolina, incorporan microhibridación de 48 voltios para suavizar arranques y reducir consumos. La suspensión adaptativa se ofrece como opción, no como equipamiento de serie.
El bolsillo también necesita su asistente de frenado 💶
La marca alemana promete eficiencia, pero el cliente deberá afinar su calculadora. El nuevo Clase C llega con extras que antes eran de serie ahora bajo pago, como los asientos calefactados o el volante de cuero. Dicen que la inteligencia artificial aprende de ti, pero todavía no ha aprendido a encontrar un concesionario que regale el mantenimiento. Eso sí, la autonomía eléctrica es perfecta para ir a comprar el pan, siempre que la panadería tenga un cargador rápido y no esté a más de 100 kilómetros.