La instalación Canvi de Aiko Miyawaki, conocida como el Bosc d’Aiko en Montjuïc, ha recuperado su iluminación tras una renovación integral. El proyecto sustituye el sistema eléctrico y las luminarias antiguas por tecnología LED, mejorando el alumbrado exterior del espacio. Esta obra de filamentos de acero inoxidable genera efectos ópticos de sombras y reflejos según la luz, y ahora su conservación integra soluciones eficientes sin alterar la intención artística original.
LED y acero: la eficiencia aplicada al arte público 💡
La intervención técnica ha reemplazado el cableado obsoleto y las lámparas convencionales por proyectores LED de bajo consumo, con una temperatura de color seleccionada para respetar la textura del acero. El nuevo sistema permite ajustar la intensidad y la dirección del haz, lo que potencia los juegos de sombras que caracterizan la pieza. Además, la reducción del consumo energético y la mayor vida útil de los LED disminuyen la frecuencia de mantenimiento, un factor clave en espacios exteriores expuestos a la intemperie. La solución no solo preserva el legado visual de los Juegos Olímpicos, sino que optimiza los recursos técnicos disponibles.
Ni bosque encantado ni laberinto: solo cables con luz nueva 🔧
Algunos visitantes esperaban que, al fin, los filamentos se convirtieran en un bosque parlante o en una atracción de feria. Nada de eso. La magia sigue siendo la misma: acero inoxidable que proyecta sombras caprichosas cuando el sol o los focos lo acarician. Eso sí, ahora los técnicos no tendrán que subir a la montaña con linternas y un carrete de alambre para reparar los caprichos de la instalación. La próxima vez que alguien se pierda entre las varillas, al menos verá bien dónde pisa.