SLICE ha lanzado una línea de calzado deportivo fabricado íntegramente con pelotas de tenis recicladas. La iniciativa transforma un residuo habitual en torneos y clubes en suelas y tejidos resistentes. El objetivo es claro: ofrecer una alternativa ecológica sin encarecer el producto final. Los consumidores podrán adquirir zapatillas sostenibles a precios razonables, cerrando el ciclo de vida de un objeto que normalmente acaba en vertederos.
Ingeniería circular: cómo convertir fieltro y goma en un zapato funcional 🏭
El proceso técnico implica la trituración de las pelotas para separar el núcleo de goma del fieltro exterior. La goma se vulcaniza de nuevo para crear suelas con propiedades de amortiguación comparables a las de materiales vírgenes. El fieltro se compacta con resinas naturales formando paneles textiles para el upper. Cada par utiliza el equivalente a cinco pelotas desechadas. La producción consume menos agua y energía que los métodos convencionales, y el diseño modular permite reparar piezas en lugar de reemplazar todo el zapato.
Ahora las pelotas de tenis también sudan por ti 🎾
Después de años recibiendo golpes de raqueta, las pobres pelotas ahora se ganan la vida pisando el asfalto. SLICE les da una jubilación activa: de ser el juguete de los tenistas a convertirse en el calzado de los corredores urbanos. Ya no tendrás que disculparte con tu par de zapatillas por las pisadas agresivas. Ellas ya han visto cosas peores: a Nadal en tierra batida. Lo único que no reciclan es la excusa de no hacer deporte por falta de equipo.