DC Comics lanza su etapa Next Level con un one-shot de Deadshot donde el mercenario se enfrenta a clones de la Trinidad. La premisa incluye un Superman infectado por un simbionte Starro, una amenaza que mezcla biotecnología alienígena con ingeniería genética. Gerry Duggan escribe la historia, con arte de Fernando Blanco y Jordie Bellaire. La trama plantea una conspiración de metahumanos clonados que altera los cimientos del Universo DC, presentando al Hombre de Acero bajo una luz siniestra y desconocida.
Diseño de clones y narrativa visual: los desafíos técnicos del one-shot 🎨
Desde una perspectiva profesional, el cómic explora la clonación como recurso narrativo para expandir el multiverso. El diseño de los clones de Superman, Wonder Woman y Batman exige una diferenciación visual sutil pero efectiva, donde el Starro simbiótico actúa como marcador de corrupción. Blanco utiliza líneas orgánicas para el simbionte, contrastando con la anatomía clásica de los héroes. La paleta de Bellaire refuerza la tensión con tonos fríos y rojos alienígenas. Esta construcción de mundos plantea implicaciones directas para futuras sagas, donde los clones podrían ser armas o aliados impredecibles.
Clonar a Superman: cuando la copia sale más cara que el original 💥
Si alguien pensaba que clonar a Superman era una buena inversión, Deadshot llega para recordar que no. Resulta que el clon no solo tiene la fuerza del original, sino también un parásito espacial con gustos por la conquista intergaláctica. Ahora el mercenario debe disparar a un tipo que podría partir la Tierra por la mitad, mientras el simbionte hace de casco espacial. Lo más irónico es que la Liga de la Justicia no aparece, pero Deadshot sí. Al final, hasta los proyectos de clonación más ambiciosos terminan en manos de un tipo con puntería y problemas de facturación.