Sergio Pérez ha confirmado su intención de seguir tres años más en la Fórmula 1, seducido por el reto de levantar el proyecto Cadillac desde sus cimientos. Para los que vivimos del desarrollo técnico, esto no es solo un cambio de equipo: es la versión automovilística de liderar un estudio indie con recursos limitados pero con un horizonte claro.
Gestión de pipelines y veteranía: el ADN de un proyecto verde 🏗️
En un equipo nuevo, la figura del veterano no es un adorno, es el esqueleto del pipeline. Pérez aporta algo que no se entrena: saber cuándo iterar rápido y cuándo congelar una versión estable. La gestión de equipos técnicos en entornos verdes exige perfiles que hayan visto fallar mil builds y aun así mantengan la calma. La motivación no depende de la edad, sino de la capacidad de encontrar innovación en cada iteración, de no rendirse cuando el primer prototipo no arranca. Eso es exactamente lo que Cadillac necesita.
De monoplazas a sprints: cuando tu jefe de proyecto es un neumático 🏎️
Eso sí, que nadie espere que Checo vaya a usar Jira para gestionar el desarrollo. En Cadillac, la metodología ágil será simple: si el coche no va, se cambia la pieza; si el equipo no rinde, se cambia el café. Al final, liderar un proyecto desde cero tiene su aquel: pasas de pelear por un podio a discutir si el logo debe ir en la taza del office. Pero oye, si el proyecto sale bien, hasta el que escribe esto se apunta a la beta cerrada.