Las máquinas excavadoras que trabajaban en la mejora de una rotonda en Carmona han dado con un hallazgo inesperado: un puente de más de 400 años que permanecía sepultado. La obra se ha detenido de forma temporal para que los arqueólogos evalúen la estructura. Mientras tanto, los conductores de la zona deberán armarse de paciencia, porque los carriles afectados podrían permanecer restringidos durante varias semanas. El hallazgo, aunque incómodo para la movilidad, añade una capa de historia al municipio.
La tecnología de escaneo 3D y georradar guían la excavación del puente oculto 🏗️
El equipo de arqueología ha desplegado un georradar de penetración terrestre para mapear la extensión exacta del puente sin dañar sus sillares. Este dispositivo emite ondas electromagnéticas que detectan anomalías en el subsuelo, permitiendo distinguir los arcos originales de los rellenos modernos. Además, un dron con cámara multiespectral sobrevuela la zona para generar un modelo tridimensional del hallazgo. Estos datos se cruzarán con la cartografía histórica del siglo XVII para confirmar su función original. El objetivo es documentar la estructura y decidir si se integra en el diseño de la nueva rotonda o se protege bajo una losa transparente.
La rotonda más lenta de la historia: ahora con peaje arqueológico 🚧
Los vecinos que usan esa rotonda a diario ya han bautizado el tramo como el circuito de carreras más lento de Carmona. Mientras los técnicos discuten si el puente es de estilo renacentista o simplemente un puente muy testarudo, los conductores tienen tiempo de sobra para aprenderse de memoria cada adoquín del desvío provisional. Lo peor es que, cuando terminen las obras, quizá no haya rotonda sino un museo con paso de cebra. Eso sí, si van a quedarse atrapados en el tráfico, al menos será con una vista histórica privilegiada.