La ultrafondista Carmen María Pérez, natural de San Juan de Requena, ha vuelto a casa con un triunfo que trasciende lo deportivo. Su victoria en la Badwater, los 217 kilómetros a 50 grados en California, con récord femenino incluido, provocó una fiesta sorpresa organizada por vecinos y familiares. Flores, catering y vino local sirvieron para recibir a una vecina que ha puesto a la región en el mapa del esfuerzo extremo.
El análisis biomecánico tras un desafío de 50 grados 🏃♀️
Superar Badwater exige una gestión térmica precisa. Carmen María Pérez utilizó un protocolo de aclimatación previa en cámara caliente y un sistema de hidratación con electrolitos personalizado. Su zapatilla, con placa de carbono y espuma de densidad variable, minimizó la fatiga muscular en el asfalto derretido. Los sensores de frecuencia cardíaca y temperatura corporal, sincronizados con su equipo, permitieron ajustar el ritmo en tiempo real. La estrategia de nutrición, basada en geles isotónicos y alimentos sólidos, fue clave para evitar el colapso en los últimos kilómetros.
El plan B de la campeona: hidratarse con el vino de Requena 🍷
Tras coronarse en California, Carmen María Pérez se enfrentó a un reto mayor: sobrevivir al homenaje de su pueblo. Los vecinos, en un alarde de generosidad, le ofrecieron un catering con especialidades locales y un vino de la tierra que, según los expertos, tiene más cuerpo que la propia carrera. La campeona, acostumbrada a beber cada 15 minutos, tuvo que cambiar el isotónico por el tinto para no ofender a sus anfitriones. Eso sí, nadie le pidió que corriera después del brindis.