El aeropuerto de Portland, en Oregón, ha puesto en marcha una solución poco común para sus flotas de alquiler eléctricas. Han instalado cargadores rápidos suspendidos del techo, capaces de recargar hasta veinte vehículos simultáneamente. La idea libera por completo el espacio del suelo, un bien escaso en cualquier terminal. El servicio entre alquiler y alquiler se vuelve más ágil, y los coches salen con la batería lista. Una propuesta práctica que reduce costes de instalación y evita daños por cables o golpes.
Tecnología vertical: cómo funciona el sistema de carga aérea 🚗
El sistema utiliza brazos retráctiles que descienden desde el techo hasta el conector del vehículo, con un mecanismo de guiado asistido. Cada punto de carga entrega hasta 50 kW, suficiente para una recarga parcial en menos de una hora. Al no haber cables en el suelo, se eliminan riesgos de tropiezos y atropellos de mangueras. Además, la infraestructura se instala con menos obra civil que las estaciones convencionales, ya que no requiere zanjas ni reubicar tuberías. Los operadores pueden monitorizar cada toma de forma remota, ajustando la potencia según la demanda de la flota.
Adiós al caos de cables: el techo también sirve para algo más ⚡
Quién iba a decir que el techo de un aeropuerto, ese lugar donde solo viven las luces y las cámaras de seguridad, acabaría siendo el aparcamiento de los enchufes. Ahora, en vez de esquivar cables como en una partida de Twister, los empleados pueden respirar tranquilos. Eso sí, no recomendamos mirar hacia arriba mientras se carga el coche, no sea que un brazo mecánico le dé un susto. Al menos, si se le cae la llave al suelo, ya no tendrá que agacharse entre un amasijo de mangueras. Un progreso que, esperemos, no acabe con más de un viajero colgado del techo por accidente.