La rehabilitación exterior de la Capella dels Segadors en Barcelona, ejecutada por Rehatec, ha encendido el debate sobre el límite entre conservación y transformación visual. Mientras la Conselleria de Cultura avala la intervención por su solidez estructural y la recuperación de cobertas y paraments, el ojo público cuestiona el acabado. Para el profesional del 3D, el caso evidencia que la supervisión patrimonial exige documentación digital rigurosa, no solo opiniones estéticas.
Escaneo y fotogrametría: el control de desviaciones en obra patrimonial 🏛️
La controversia sobre la Capella subraya una carencia habitual: la falta de registro digital previo y posterior a la intervención. Un escaneo láser o una fotogrametría de alta resolución habrían permitido verificar desviaciones milimétricas en muros, cornisas y texturas, contrastando el estado real con el proyecto aprobado. Esto convierte la polémica en un caso práctico: sin una nube de puntos georreferenciada, cualquier discusión sobre fidelidad histórica queda en terreno subjetivo. La tecnología no resuelve el gusto, pero aporta datos objetivos para evaluar si la intervención respetó la configuración original del monumento.
El acabado perfecto que nadie pidió, pero todos comentan 😅
Resulta curioso que una intervención avalada por técnicos provoque más revuelo que un derribo. La Capella ahora luce tan limpia que parece recién salida de un catálogo de reformas exprés, con un acabado que ni el arquitecto original habría reconocido. Mientras la fase exterior concluye y la interior queda pendiente, los puristas se frotan los ojos y los modeladores 3D se frotan las manos: aquí hay un filón para demostrar que el ojo humano miente, pero el escáner no. Eso sí, que alguien avise a Rehatec: el próximo encargo quizá incluya cláusula de parecido razonable.