Ton Bui ha transformado la experiencia de Xuong Caphe con una estética que mezcla lo rústico y lo industrial. Tonos marrones, negro y tipografía en relieve sobre materiales como cartón y papel no solo decoran, sino que construyen una narrativa de calidez y autenticidad. El resultado es un espacio donde el café artesanal se percibe más cercano y premium, haciendo que cada compra se sienta como un pequeño ritual táctil y visual.
La ingeniería detrás del empaque: textura y legibilidad en equilibrio ☕
El proyecto no se limita a la estética. Bui trabajó la selección de papeles y cartones con gramajes específicos para garantizar durabilidad sin perder la suavidad al tacto. La tipografía en relieve, aplicada mediante troquelado, requiere un control de presión milimétrico para evitar roturas en el material. Además, los menús se diseñaron con una jerarquía de lectura clara, usando contrastes entre marrones oscuros y negros que facilitan la navegación visual. Cada envase se prueba para resistir la condensación del café caliente, un detalle técnico que evita deformaciones y mantiene la imagen impecable durante el uso.
Cuando el cartón manda más que el barista 📦
Ahora resulta que el verdadero responsable del éxito de la cafetería no es quien tuesta los granos, sino el señor cartón y su primo el papel reciclado. Si el café sale malo, al menos lo envuelves tan bonito que el cliente dudará si quejarse o guardar el vaso como recuerdo. Lo próximo será que pidan el espresso en una caja de zapatos para sentirse más artesanos. Mientras tanto, los marrones y el relieve hacen su magia: el cliente entra, toca, lee y olvida que solo quería un cortado. El diseño no mejora el café, pero sí la cara que pones al pagar por él.