Bugatti vuelve a desafiar su propio epitafio. La firma de Molsheim presentará en Monterey Car Week un ejemplar único que fusiona la carrocería del Tourbillon con la agresividad del Bolide. Este encargo, realizado a través de su división de personalización, confirma que el W16 no ha dicho su última palabra. Para el ciudadano medio, la noticia es un espectáculo lejano: no altera precios, ni concesionarios, ni servicios. Solo recuerda que el lujo extremo sigue teniendo su propio calendario.
Un híbrido de carrocerías con el corazón de Molsheim 🏎️
La construcción de esta pieza única no es un simple ejercicio de estilo. Bugatti ha tomado la estructura monocasco del Tourbillon y la ha vestido con una carrocería inspirada en el Bolide, optimizada para carga aerodinámica en circuito. Bajo el capó, el W16 de 8.0 litros con cuatro turbocompresores desarrolla más de 1.600 caballos, acoplado a un sistema híbrido que añade tres motores eléctricos. La tracción total y una caja de cambios de doble embrague gestionan la entrega de potencia. El cliente no tendrá que preocuparse por las emisiones: en modo eléctrico, el silencio dura unos pocos kilómetros, suficientes para salir del garaje.
El W16, ese jubilado que no deja el taller 🔧
Bugatti anunció el adiós del W16 con un protocolo de despedida digno de una estrella del rock. Pero aquí lo tenemos: otra vez en el escenario, como esos artistas que dicen que es su última gira y luego llenan estadios tres veranos seguidos. La marca asegura que este ejemplar es una excepción para un coleccionista con cheque en blanco. Mientras tanto, los mortales seguimos esperando que el precio del pan no suba. En Molsheim, la tradición se mantiene viva, pero solo para quien pueda pagar la entrada.