La actriz Assumpta Serna ha puesto el foco sobre una realidad incómoda: la atención a los mayores en España. Tras vivir de cerca la situación de su madre, de 100 años, denuncia en redes que la alta esperanza de vida no va acompañada de cuidados dignos. Muchos ancianos, dice, son tratados como olvidados. La ciudadanía debe entender que envejecer no garantiza un apoyo real.
La tecnología como apoyo, no como sustituto, en el cuidado de ancianos 🤖
El caso expuesto por Serna abre el debate sobre el papel de la tecnología en el sector geriátrico. Existen sistemas de teleasistencia avanzada, sensores de movimiento y plataformas de gestión de citas médicas que mejoran la eficiencia del seguimiento. Sin embargo, ninguna herramienta digital sustituye la presencia humana. La inversión en infraestructuras y formación del personal sigue siendo la asignatura pendiente. Un robot puede avisar de una caída, pero no acompañar en la soledad. El desarrollo tecnológico debe orientarse a liberar tiempo de los cuidadores para el trato directo, no a reducir plantillas. La clave está en integrar soluciones prácticas que alivien la carga sin deshumanizar el servicio.
La paradoja de vivir 100 años y que nadie te llame por tu nombre 😔
Resulta curioso que en un país donde la esperanza de vida alcanza cifras récord, la solución para nuestros mayores pase por una tablet con recordatorios de pastillas. La madre de Serna ha visto dos guerras, la llegada de internet y la jubilación de varios presidentes. Ahora, el sistema le ofrece una cita cada seis meses y un teléfono de emergencias que nadie contesta si no es urgente. Quizá el siguiente paso sea enseñarles a usar un asistente de voz para que pidan cita, mientras seguimos debatiendo si la residencia pública abre sus puertas. Menos discursos y más cuidadores con contrato estable. Vivir más años no debería ser un castigo, aunque a veces lo parezca.