El estrecho de Nares, entre Groenlandia y Canadá, es la puerta de salida del hielo ártico hacia el Atlántico. Allí, unos arcos naturales de hielo actúan como tapones, pero se resquebrajan cada vez antes por el calor global. Científicos proponen espesarlos con bombas de agua para blindar la banquisa y evitar que el Ártico se quede sin hielo en verano. Una intervención mínima que podría cambiar el rumbo del clima.
Bombas de agua: la ingeniería que engorda el hielo 🧊
La técnica consiste en extraer agua de mar y verterla sobre la capa de hielo existente. En Noruega ya se probó con éxito para reforzar pistas de aterrizaje. En el Ártico, los equipos instalarían bombas solares o eólicas a lo largo del arco, creando capas adicionales de hielo durante el invierno. El objetivo es aumentar el grosor hasta que el arco resista la presión del hielo a la deriva. Validar su viabilidad en condiciones extremas es el siguiente paso antes de pensar en una escala mayor.
El plan perfecto: hacer hielo con una manguera en el polo norte 🌍
Y pensar que en casa nos quejamos si la manguera no alcanza al último rincón del jardín. Ahora resulta que la solución al deshielo es, literalmente, echar agua sobre hielo. Como regar una ensalada para que no se marchite, pero con un resultado de miles de kilómetros cuadrados. Eso sí, si alguien ve a un científico con una bomba de agua en Groenlandia, no le pidan que riegue las plantas. Aquí el riego es cosa seria, y el grifo, el planeta entero.