Los datos de Q2 2026 sitúan a AMD con un 30,3% de los envíos de CPU x86, un hito que obliga a Intel a reaccionar. Para los que viven del renderizado y la simulación, esta cifra no es una anécdota: traduce una presión competitiva que acelera la llegada de más núcleos y mejores eficiencias por vatio a las estaciones de trabajo.
Más núcleos y mejor IPC: la ecuación que mueve el viewport 🚀
En software como Blender, 3ds Max o Houdini, el tiempo de cómputo escala casi lineal con el recuento de hilos. La gama Ryzen de escritorio y los procesadores móviles de alto TDP empujan los límites de la memoria caché y las frecuencias sostenidas. Esto se traduce en menos esperas en la simulación de fluidos y en un viewport más fluido al manipular mallas densas. La arquitectura Zen sigue afinando el rendimiento monohilo, clave para operaciones de modelado y rigging que no siempre paralelizan bien. Para un estudio pequeño, renovar parque con estas opciones supone un salto tangible en productividad diaria sin disparar el consumo eléctrico.
Intel mirando el retrovisor mientras AMD pisa el acelerador ⚡
Intel llevaba años acostumbrada a liderar sin despeinarse, pero ahora tiene que sudar para mantener el 69,7% restante. La ironía es que esta pelea nos beneficia a todos: hace unos años elegir CPU era decidir entre lo que había y lo que había. Ahora, si AMD no te convence, espera un trimestre y verás cómo Intel baja precios o saca una variante con más caché. Mientras tanto, nosotros seguiremos haciendo renders de noche, pero con la consolación de que el hardware avanza más rápido que nuestra fecha de entrega.