El acceso a la vivienda se ha convertido en un lujo para muchos. Mientras miles de pisos permanecen vacíos en manos de grandes tenedores, las familias buscan alternativas imposibles. La receta es clara: multiplicar por diez el IBI a esas propiedades desocupadas. No hace falta inventar nada nuevo, solo voluntad política. Pero esa voluntad brilla por su ausencia desde hace décadas.
Cómo un algoritmo podría detectar viviendas vacías 🤖
Un sistema de cruce de datos municipales con consumos de agua y electricidad permitiría identificar inmuebles sin uso real. Sumando registros padronales y lecturas de contadores durante seis meses, un modelo básico de machine learning clasificaría propiedades como vacías con un 90% de precisión. La tecnología ya existe, es barata y se aplica en ciudades como París. El problema no es técnico, es político.
El IBI x10: el espantavivos favorito de los ayuntamientos 💸
Claro, aplicar esta medida sería un drama: los propietarios tendrían que alquilar a precios razonables o vender. Un verdadero caos para quienes usan los pisos como decoración de cartera. Pero como los políticos no viven de alquiler ni tienen problemas para pagar la hipoteca, el tema les importa lo mismo que a un pez una bicicleta. Así que seguiremos viendo balcones con macetas secas y puertas que no se abren.