Una ingeniera de Valve, Natalie Vock, está trabajando en optimizaciones que podrían permitir a las Steam Machine ofrecer un rendimiento notable incluso con configuraciones de 8 GB de VRAM. Su enfoque no se centra en el hardware, sino en el software, específicamente en cómo el sistema gestiona la memoria de la GPU. El problema reside en que Linux, por defecto, puede expulsar datos de la VRAM demasiado pronto, causando caídas de rendimiento en juegos exigentes.
dmemcg-booster y grupos de control: la clave para proteger la VRAM 🛡️
Vock ha desarrollado parches para el kernel de Linux y una utilidad llamada dmemcg-booster. Esta solución utiliza grupos de control de memoria (cgroups) para priorizar y aislar los procesos del juego. De este modo, los datos críticos del juego en la VRAM quedan protegidos y el sistema evita moverlos a la RAM del sistema, que es más lenta. En pruebas con Cyberpunk 2077, esta gestión permitió que el juego usara 7.4 GB de VRAM de forma estable, evitando los cuellos de botella por gestión de memoria.
Adiós al pánico de Linux cuando la VRAM se llena 😱
Parece que Linux tiene un instinto de limpieza un poco exagerado. En cuanto la VRAM se llena, entra en modo pánico y empieza a sacar cosas, como si tuviera una fobia a los armarios llenos. La gracia está en que, a menudo, lo primero que tira son justo los paquetes de texturas del juego que necesitas. La solución de Valve es básicamente poner un cartel de No tocar en la memoria del juego. Un parche simple, pero que evita que el sistema se comporte como un mayordomo demasiado eficiente arruinando la fiesta.