La Unión Europea ha dado un paso más en su cruzada contra los cables. Desde ayer, los portátiles vendidos en la UE deben incluir el conector USB-C para carga, siguiendo la directiva 2022/2380. Tras aplicarse a móviles y tablets en 2024, la medida busca reducir residuos electrónicos y ahorrar 250 millones de euros a los usuarios. El truco: tendrás que comprar el cargador por separado.
Cómo afecta la directiva USB-C a los fabricantes de portátiles 🔌
La norma exige que todos los portátiles nuevos, desde ultrabooks hasta estaciones de trabajo, incorporen al menos un puerto USB-C compatible con el estándar de carga USB PD (Power Delivery). Esto implica que marcas como Dell, Lenovo o Apple deben rediseñar sus conectores propietarios. Los fabricantes tienen un plazo de adaptación de 24 meses para modelos ya existentes. La potencia mínima de carga varía según el dispositivo, pero el objetivo es unificar voltajes y evitar el caos de cargadores incompatibles.
La letra pequeña del cargador único: adiós al ladrillo gratis 💸
La parte divertida es que, mientras la UE celebra la reducción de residuos, los usuarios descubren que el cargador ya no viene en la caja. Sí, el mismo que tenías en un cajón desde 2015 y que ya no funciona. Ahora toca comprar uno nuevo porque el USB-C de tu móvil no da suficiente potencia para el portátil. La UE estima un ahorro de 250 millones, pero seguro que tu bolsillo lo nota al revés. Ironías del progreso.