Tom Burick, antiguo roboticista y ahora profesor en un centro educativo especializado, ha construido una réplica a tamaño real del ENIAC, la primera computadora electrónica de propósito general. Su objetivo es conectar a sus estudiantes neurodivergentes con los orígenes de la tecnología mediante un aprendizaje práctico. La máquina, con paneles y luces que imitan el diseño de 1946, permite a los alumnos tocar la historia y comprender cómo la computación ha evolucionado hasta hoy.
La réplica que revive los circuitos de 1946 💡
La réplica incluye 40 paneles de 2,4 metros de alto y más de 17.000 válvulas simuladas, recreando fielmente la arquitectura original del ENIAC. Burick utilizó componentes modernos como LEDs y microcontroladores para emular el parpadeo de las luces y los sonidos de las operaciones. Aunque no ejecuta programas reales, la máquina permite a los estudiantes seguir el flujo de datos mediante interruptores y cables, ofreciendo una experiencia táctil que explica conceptos como la lógica binaria y la memoria de tubos de vacío.
El ENIAC que no cabe en el aula, pero cabe en el pasillo 🏗️
La réplica ocupa casi 100 metros cuadrados, por lo que Burick tuvo que desalojar una sala de reuniones y parte del pasillo. Los alumnos ahora bromean diciendo que cualquier problema de matemáticas se resuelve más rápido si le gritan a la máquina. Y aunque el ENIAC original consumía 150 kilovatios, esta versión solo gasta lo que un microondas, lo que permite a los estudiantes calentar palomitas mientras estudian los inicios de la era digital.