Inaugurado en diciembre de 2023 como el proyecto estrella para el desarrollo del sureste mexicano, el Tren Maya acumula dos años y medio de operación con resultados modestos. Con más de 1.500 kilómetros de vías y un presupuesto que supera los 25.000 millones de dólares, el servicio atraviesa Quintana Roo y Yucatán sin lograr el flujo de pasajeros esperado ni el crecimiento económico prometido. Un reportaje de Reuters revela que las comunidades cercanas al ferrocarril siguen atrapadas en la pobreza, sin empleos bien remunerados ni servicios básicos.
La tecnología de punta no resuelve la ausencia de demanda real 🚄
El Tren Maya implementa sistemas de señalización y control de última generación, con trenes que alcanzan velocidades de hasta 160 km/h. Sin embargo, la infraestructura de alta tecnología choca con una realidad de estaciones semivacías y hoteles deshabitados. Los datos de afluencia muestran que los vagones circulan muy por debajo de su capacidad instalada. La inversión en rieles y vagones modernos no ha logrado atraer a los pasajeros locales ni a los turistas internacionales, quienes prefieren vuelos o autobuses que ofrecen rutas más directas y precios más bajos.
El tren bala que nadie quiere tomar 🚃
Resulta que tener un tren con aire acondicionado y asientos reclinables no sirve de mucho si los pasajeros no aparecen. Los residentes locales, que esperaban dejar atrás el viejo autobús destartalado, ahora ven pasar el tren vacío mientras ellos siguen en el mismo transporte de siempre. Los hoteles construidos alrededor de las estaciones parecen decorados de película: bellos, modernos y completamente solitarios. Al menos los vagones tienen suficiente espacio para que los pocos viajeros puedan estirar las piernas sin molestar a nadie.