Alejandro Amenábar conmemora el trigésimo aniversario de Tesis, su ópera prima estrenada en 1996. El director reconoce que la tecnología de la cinta, anclada en cintas de vídeo VHS y ajena a la red, está superada. Sin embargo, defiende que su núcleo temático sobre el suspense y el impacto de la violencia audiovisual mantiene fuerza. La película, escrita y dirigida por él con 23 años, tuvo un éxito inesperado, logrando siete Goyas.
El desarrollo técnico de una película analógica en la era digital 🎞️
El planteamiento de Tesis sería distinto hoy. Su trama gira en torno a un soporte físico, la cinta de vídeo, que actuaba como objeto único y prueba irrefutable. En la actualidad, con la ubicuidad de internet y los contenidos digitales, ese macguffin perdería sentido. Amenábar señala la dificultad de plantear ahora un proyecto similar, donde la búsqueda de una grabación snuff dependía de un medio tangible y escaso, no de un enlace en una red oscura.
Nostalgia VHS: cuando el suspense requería rebobinar ⏪
Resulta curioso pensar que el terror de la película dependía de la paciencia para insertar una cinta, esperar a que cargase y sufrir con el ruido del rebobinado. Hoy, el villano tendría un canal premium y el protagonista encontraría el vídeo prohibido con un par de clics, arruinando toda la tensión. Quizás el verdadero miedo actual sería que el archivo estuviese corrupto o que pidiese una suscripción para verlo.