El presidente del Gobierno español ha realizado un llamamiento público a China. Su petición se centra en que el gigante asiático adopte una política de mayor apertura económica. El argumento es que este movimiento es crucial para aliviar las dificultades económicas que atraviesan España y el conjunto de la Unión Europea. La situación actual requiere, según esta visión, un reequilibrio comercial global.
La dependencia tecnológica y el acceso a materias primas críticas 🔋
Este llamamiento tiene una base técnica ineludible. La industria europea, incluida la española, depende en gran medida de componentes tecnológicos y tierras raras controladas por China. Una apertura real implicaría un acceso más fluido y predecible a estos insumos, vitales para la transición digital y ecológica. Además, facilitaría la integración de estándares técnicos y reduciría los cuellos de botella en cadenas de suministro complejas. Sin este cambio, la autonomía estratégica europea se ve comprometida.
Y de postre, que abran el código de sus aplicaciones móviles 📱
Sería un gesto de buena voluntad. Mientras esperamos que liberalicen sectores clave, podrían empezar por algo sencillo. Por ejemplo, que permitan que Google Play funcione con normalidad en sus dispositivos. O que dejen de pedir permisos de micrófono a una app de calculadora. Así, mientras negociamos acuerdos macroeconómicos, al menos podríamos actualizar nuestras apps sin usar tiendas alternativas con nombres inpronunciables. Un trueque justo: chips por APKs.